Estos poemas visuales celebran lo accidentado, abrazando, por ejemplo, lo que la mayoría considera ser basura: un viejo vehículo occidado, una escalera adonde el pintor ha dejado caer gotas de pintura, la fibra de vidrio en deterioro de un barco. La obra ya no cuenta con paisajes imaginados/imaginarios para atraer el interés del observador sino cuenta con los elementos del diseño abstracto, es decir, la composición, las tonalidades, el movimiento. Tampoco ofrece títulos, sino deja que el observador vea lo que ve por si mismo.

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